viernes, 26 de junio de 2015

Validar aptitudes de LinkedIn sin conocer a la persona

Entrada dedicada a J.B., no por la temática sino porque le hace ilusión ^^



De un tiempo a esta parte he notado que se ha puesto de moda una práctica con la que, a mi parecer, habría que andarse con ojo. Y no he sido la única en darme cuenta; de hecho, hay quien lo califica ni más ni menos que de spam, como el autor de este blog, del que tomo prestadas varias imágenes para ilustrar esta entrada.

Seguro que a muchos de vosotros también os ha pasado: entráis a vuestro perfil de LinkedIn y os encontráis con que personas que no conocéis de nada (más allá de compartir profesión/estudios) han validado vuestras aptitudes: desde "inglés" hasta "traducción" pasando por tu dominio de Studio 2014. Las razones para hacerlo son muy variadas, si bien las más comunes son hacer un guiño a la persona, el desconocimiento de la función o esperar una validación de esa persona a cambio. Por supuesto, a quienes habéis validado mis aptitudes, os doy las gracias por la "confianza", pero me gustaría que reflexionarais sobre el tema, y lo digo con la mejor de las intenciones :-)

Por si acaso alguien no sabe de lo que hablo, dejo por aquí estas imágenes:


Fuente



Precisamente porque cada vez es más habitual, esta opción de LinkedIn ha perdido todo su significado y el hecho de que Pepe haya validado una aptitud tuya ya no significa (¿lo significó en algún momento?) que realmente sepa tu nivel de ______ (la aptitud que sea). Incluso hace poco vi que alguien pedía en un conocido foro de traductores que, por favor, "hiciéramos clic en las aptitudes X e Y para que aparecieran las primeras de la lista"...

Si quieres "validar" la profesionalidad de alguien, escribe una recomendación. Eso sí que es fiable y valioso, ya que tienes que indicar dónde has trabajado con esa persona. Si sabes de primera mano que domina una herramienta o tiene una determinada aptitud, es porque has trabajado con ella. Si no, no lo sabes y, por tanto, no debes recomendarla. Al igual que no nos arriesgaríamos a recomendar a alguien con quien no hemos tratado, no deberíamos validar una aptitud sin más.

Por si no lo sabíais, existe la siguiente opción:



De hecho, escribiendo estas líneas me he acordado de lo que algunos dijeron cuando propuse tuitear con el hashtag #traduCV: que aunque alguien dijera "Especializado en astronomía RU > CA" y fuera en teoría justo lo que necesitaban, no le confiarían un encargo sin haber trabajado antes con él/ella. Insisto: lo mismo se puede aplicar a las validaciones, si bien, como digo, creo que ya pocos lo toman en serio.

¿Qué opináis? ¿Os ha pasado? ¿Habéis validado aptitudes sin pensar más allá? (Si es así, ¡me interesa vuestra reflexión!)

domingo, 21 de junio de 2015

¿Qué hace a un buen traductor?

Fuente

La pregunta que da título a esta entrada es una de las más difíciles de responder, ya que, si supiéramos la respuesta, todos intentaríamos alcanzar ese objetivo. Sin embargo, y como estamos acostumbrados los de las letras, dos más dos no son siempre cuatro y lo que a uno le puede parecer una cualidad imprescindible otro no lo considera esencial. Todos podríamos hacer una clasificación, así que aquí va la mía. ¿Qué hace a un buen traductor? Para mí, un buen traductor tiene que cumplir los siguientes requisitos:


  • Ser humilde: De nada sirve pasarse años estudiando, especializándose y haciendo cursos si, llegado el momento, no contemplas la posibilidad de no tener la razón y cualquier posible corrección la interpretas como una afrenta o la tomas como algo personal. Además, como el traductor a menudo tiene que trabajar en equipo (con revisores y gestores, o bien con otros traductores), no hay nada más importante que una buena actitud tanto en los momentos fáciles como en los difíciles. Obviamente, cuando todo va sobre ruedas y fluye, lo raro es que algo falle. Lo importante es demostrar cómo actúas cuando las cosas se tuercen, los plazos ahogan y la dificultad del texto se torna imposible de superar. Y sobre todo, educación ante todo.
  • Tener recursos: Y no me refiero a diccionarios o páginas web como los que mencioné en su día, sino a no depender de nada ni nadie para avanzar, siempre que sea posible. Ni siquiera de la respuesta de un cliente. Si te surgen dudas de la traducción, recopílalas en un .txt y asegúrate de que no eres capaz de resolverlas a medida que traduzcas. Si no puedes, siempre te queda el maravilloso recurso de enviar queries al cliente. Tengo que admitir que, sobre el papel, antes de saber lo frecuente que era su uso, lo que más me preocupaba al traducir era cómo abordar y avanzar con la traducción si no entendía algo. Sin embargo, ahora sé que casi siempre uno puede "cubrirse las espaldas" con algo tan sencillo como el envío de queries (que entregas al cliente durante la traducción mientras cruzas los dedos para que responda a tiempo) o de assumptions que incluye en la entrega (lo mismo que las queries pero, en vez de preguntar, afirmas):

      • ¿Qué hacer si no sé a qué se refiere un término? Toma una decisión y deja un comentario.
        Formato q
        uery: "Could you please confirm that X refers to Y?"
        Formato assumption: "Please note I assumed X refers to Y, but please confirm".
      • ¿Qué hacer si hay una opción de software (ejemplo chungo: "Get") sin más contexto? Toma una decisión y deja un comentario: "Please note that X can refer to different things but, because of the context, I assume X might be understood as Y. Please confirm".
      • ¿Qué hacer si hay un error en el source? Informa al cliente (le gustará arreglarlo) y traduce como si estuviera escrito correctamente. Y, si algo no cuadra, deja una nota "Please note X has been translated as Y because I interpret the source should say..."
Como ves, te puedes "salvar" en prácticamente cualquier circunstancia, con excepciones, claro. Además, si el cliente no responde a tiempo, puedes argumentar que tú lo consultaste (¡a tiempo! nunca olvides que no se pueden dejar las dudas más importantes para el final) y no obtuviste respuesta... Eso sí, también habrás apreciado que de tomar una decisión no te libras ;-)

También es muy importante no tener miedo a pedir más información al cliente. A veces dispone de más material que, por alguna razón, olvida o considera prescindible en el envío de la tarea. No dediques un tiempo valiosísimo a algo que quizá podrías resolver rápidamente, por ejemplo, teniendo el archivo source en formato final.


  • Ser coherente: Pocas cosas hay que salten más a la vista y den peor impresión que un texto incoherente. Utilizar tú/usted indiferentemente, puntuar unas frases sí y otras no en una enumeración o traducir un mismo término de forma incoherente dejan mucho que desear en una traducción profesional. En localización de software, además, es muy importante saber, por ejemplo, qué segmentos son CTA (Call To Action) y deben traducirse en infinitivo, qué es título y qué no, para poner o no punto, y saber "qué va con qué" si los segmentos están desordenados. Un ejemplo básico: si tienes los siguientes cuatro segmentos desperdigados por un texto (y no vienen seguidos), más vale que te des cuenta a tiempo de que van juntos y los traduzcas como toca.
    • A DISCOUNT
    • ...
    • GET
    • ...
    • OF
    • ...
    • 50%

  • Asumir los errores: Este punto va de la mano con el primero. Pocas cosas quedan peor que excusarse y dar explicaciones que rozan lo amíquémecuentas en ocasiones. Como dice @pmstrad en una de sus entradas, "Si la has cagado... ¡Reconócelo!". Y añado: y punto, no pasa nada. Ganarás credibilidad y no dará la impresión de que no eres capaz de agachar la cabeza. Un error lo comete cualquiera, pero si cuando lo haces intentas excusarte, quedarás mal.

  • Saber concentrarse: No siempre dispondremos de un entorno silencioso a la temperatura ideal y sin interrupciones, así que más vale que te concentres con tus métodos (yo utilizo estos cascos que son muy cómodos y totalmente aislantes para escuchar música). Cuando el tiempo apremia, no queda otra. Parece una tontería, pero hasta el proyecto más sencillo se te puede hacer cuesta arriba si no logras concentrarte.


    Ser un buen traductor es más que traducir bien. En esta entrada parto de la base evidente de que, para ser un buen traductor, hay que traducir bien, pero destaco que traducir bien no implica necesariamente ser buen traductor. Y tú, ¿qué requisitos crees que debe cumplir cualquier buen traductor?