domingo, 23 de agosto de 2015

Consejos para el CV del traductor sin experiencia

A raíz de un comentario que me dejó un usuario en la entrada El currículum del recién licenciado hace unos meses, he decidido escribir sobre algunas "estrategias" básicas pero útiles para diferenciarnos cuando tenemos poca experiencia laboral. ¿Quién no se ha planteado esto en algún momento? 


Adaptar el CV al destinatario:

No me refiero a personalizarlo y evitar empezar diciendo "A quien corresponda" o "Dear Sir or Madam" (recomiendo la entrada "7 errores al enviar tu CV por email" de Mejora tu CV), sino a adaptar la versión del currículum dependiendo de a dónde lo mandemos. Hay quien tiene un solo modelo y ese es el que envía a todos lados (empresa de traducción, una academia de inglés, supermercado...) argumentando que su experiencia no varía en función del destinatario. Sin embargo, siempre se pueden destacar unos aspectos sobre otros (de hecho, ya puestos, podemos hasta personalizar incluso nuestro CV de Infojobs), y en eso es en lo que me voy a centrar:

Aquí van algunas ideas:
  • Tener varias versiones del currículum y nombrarlas adecuadamente:"CV_NombreApellido_traductora", "CV_NombreApellido_profesora", etc. De esta forma, nosotros sabremos de un vistazo cuál es la versión del currículum que es y el destinatario sabrá rápidamente qué es, quién lo ha enviado y qué perfil tiene. Si queréis saber más sobre este tema os recomiendo leer la entrada El nombre del archivo de tu CV importa de Sabina Serrano.
  • Incluir datos pertinentes en cada versión:
    • Si enviamos el CV a una empresa de traducción (versión "CV_nombre_traductor"), incluiremos aspectos como:
      • Herramientas de TAO: las hay gratuitas y podemos alcanzar un nivel de destreza interesante por nuestra cuenta. Los manuales de usuario están al alcance de cualquiera. 
      • Eventos del sector a los que hayamos asistido: denotan interés y que estamos "al día".
      • Cursos que hayamos hecho: reflejan que nos interesa formarnos por nuestra cuenta y no dejar de aprender.
      • Nuestra experiencia: si tenemos poca, incluiremos lo que hayamos hecho por nuestra cuenta (fansubbing, por ejemplo). Aquí os dejo unas entradas interesantes sobre el tema: Algunas formas de conseguir experiencia como traductor (Algo más que traducir), Cómo conseguir experiencia como traductores (El taller del traductor), El traductor inexperto (Traxmun).
    • Si enviamos el CV a una academia de inglés (versión CV_nombre_profesor), no tendrá sentido incluir las herramientas TAO: "MemoQ", "DéjàVuX", "Xbench", "Wordfast", "SDL Trados Studio", etc. suenan a chino a los ajenos al sector. Si has dado clases, "decóralo" y aporta datos relevantes: cuánto tiempo duraron, qué método utilizaste, en qué se centraban (preparación de examen oficial, énfasis en expresión oral, etc.), a quién se las diste (intervalo de edades).
    • Si enviamos el CV a otro sitio (un supermercado, por ejemplo), debemos ponernos en la piel de quien lo reciba y pensar de qué forma les puedes llamar la atención (quizá puedas incluir una sección donde destaques tus puntos fuertes: proactividad, trabajo en equipo, puntualidad, etc.).
Director de academia leyendo las herramientas TAO que controlas

¿Y si no tengo experiencia en absoluto?

Primero debemos asegurarnos de que eso es efectivamente así y de que no hay absolutamente nada que podamos incluir. De ser así, nos plantearemos mencionar en el CV otros aspectos que también aportarán más información sobre nosotros (desde luego, más que una sección de experiencia en blanco): trabajos de fin de carrera o en grupo, estancias en el extranjero (Erasmus, cursos, becas), "publicaciones" o colaboraciones (revistas, radio, blogs), actividades relevantes con el puesto (congresos, eventos), voluntariados, etc. Todo, eso sí, concretando. De nada sirve poner que pasamos "un verano en Inglaterra" o que hacemos "traducciones voluntarias" si no especificamos (temática, herramientas utilizadas, cuándo, etc.). No hay que hinchar el CV, hay que definirlo.

Envío de CV "con cabeza"



Debemos pensar bien dónde enviamos el CV. Que haya mucho paro no quita que, si las circunstancias te lo permiten, puedas elegir a qué quieres optar. Si nos dieran el trabajo, ¿nos daríamos por satisfechos o pronto empezaríamos a buscar otro? Si la necesidad no apremia, quizá merece la pena esperar una "buena" oportunidad antes que lanzarnos a la piscina sin agua. Eso ya depende de las circunstancias de cada uno, por supuesto. Como curiosidad, os dejo la página de Facebook "Ofertas de mierda", donde se encuentran perlas como esta:




En definitiva, cuando se tiene poca experiencia hay que jugar con otros aspectos hasta conseguir un CV relativamente atractivo para "meter la cabeza" en el sector, pero no a toda costa. Una vez consigamos la primera experiencia, todo irá "rodado" en el sentido de poder ampliar esa sección e ir ganando "atractivo" para los clientes/empleadores.

¡Suerte!

miércoles, 19 de agosto de 2015

5 errores graves en el LinkedIn de un traductor

Entrada dedicada a S.L. y M.G. :-)
Eeeeeeerror
Fuente

Tras leer la entrada de Forbes de mayo "Así debe ser el LinkedIn de un autónomo", compartida hoy por Devadip Rivero, se me ha ocurrido escribir una sobre los que considero que son los errores más graves que cometen los traductores en sus perfiles de LinkedIn.

En primer lugar, debo decir que LinkedIn me ha demostrado ser una fuente inagotable de contactos y ofertas de trabajo, aunque curiosamente no me refiero a la sección "Empleo", donde solo figuran las ofertas que las empresas registran como tal, no las que publican los recruiters en sus perfiles o en los perfiles de sus empresas, que es donde está la clave. Otra opción muy útil es la de "Los usuarios también vieron" de la parte derecha al entrar en el perfil de una persona o en la página de una empresa. El motivo es simple: si estás en el perfil de un recruiter y buscas personas con un perfil parecido, te aparecerán recruiters de otras empresas y si estás en el perfil de una empresa de, pongamos, localización, te aparecerán otras empresas de localización.

Pese a que no le he sacado todo el jugo a esta red, ya que aún no participo de forma activa en foros y preguntas/debates, creo que se trata de una auténtica mina en la que merece la pena promocionarse bien. Y aquí es donde vienen mis "consejos", fruto de haber visto muchos perfiles y de haber mejorado el mío propio en función de lo que he ido viendo apropiado. Estos son los errores que yo considero más graves en el LinkedIn de un traductor:

  • No poner un titular profesional preciso: El titular profesional es lo que aparece justo debajo del nombre y lo que hará que un posible interesado acceda a tu página o pase directamente al siguiente "con mejor pinta". No pocas veces he visto perfiles que simplemente rezan un "Traductor autónomo" sin indicar las combinaciones de idiomas o las especialidadesUn error muy relacionado es no tener en cuenta que lo que aparecerá en este campo será la última de tus experiencias por orden cronológico, con lo que traductores autónomos que quieren promocionarse como tal aparecen como "Profesor de inglés" por haber sido la última experiencia añadida. Otro error importante que entraría en este apartado es el de no releer cómo queda tu perfil una vez lo modificas. Me explico: me he encontrado con bastantes casos de quienes han rellenado los campos "Nombre de la empresa" y "Título" poniendo "Traductor autónomo", con lo que el resultado es "Traductor autónomo en Traductor autónomo":
He modificado mi perfil momentáneamente con este error
  • No poner un titular profesional verídico: Hay que recordar que este no es un campo en el que se deba poner "lo que uno quiere ser de mayor", sino en lo que realmente trabaja. Si eres estudiante, no pongas que eres traductor autónomo; y si das clases particulares de inglés, tampoco. La razón es que, si te vendes como que eres freelance, significa que aspiras a recibir encargos y, si te contactan, te verás en el aprieto de tener que facturar con el nombre de otra persona por no estar dado de alta (no contemplo las opciones no legales).

  • No poner foto (adecuada): Pongo en tercera posición algo que muchos consideran lo más importante. Al margen de la prioridad que le demos a este aspecto, estamos de acuerdo en que un perfil sin foto es un perfil que da la impresión de estar incompleto o anticuado. Sobre la foto, cada uno debe juzgar cuál es la mejor opción (lo que no es sinónimo de en cuál sale mejor). Salir con gafas de sol, a los pies de una catedral o con unos pixelotes de escándalo denotan poca profesionalidad y no saber distinguir en qué red social te mueves.

  • Ser el CEO de tu vida y otro tipo de exageraciones: Hasta hace poco yo creía que solo se era director ejecutivo cuando se tenía una empresa, pero me ha sorprendido encontrarme con perfiles de quienes se autodenominan CEO de sí mismos (es decir, "CEO de Merche García Lledó", por ejemplo) cuando no tengo ninguna empresa que se llame así. Esto, junto con otras exageraciones inexplicables, denotan poca humildad/profesionalidad y un afán tremendo de hinchar el CV a toda costa. Algo que, como os podéis imaginar, disuadirá a los recruiters, expertos en reconocer este tipo de perfiles.

  • Validar aptitudes sin conocer a la persona: No me voy a extender mucho porque dediqué una entrada entera a esto, ¡pero es que me sigue sorprendiendo la cantidad de gente dispuesta a validar aptitudes de quien no conoce! Normalmente, todo sea dicho, a cambio de que así validen las suyas.

Y hasta aquí los cinco errores más importantes para mí, aunque podría ampliar la lista hasta diez o quince... De hecho, no descarto hacerlo en el futuro ;) Y vosotros, ¿qué consideráis sacrilegio?



jueves, 6 de agosto de 2015

Una ventana a la traducueva

Que el nuestro es un trabajo solitario en el que las horas vuelan ya lo sabemos, pero es una realidad de la que fui mucho más consciente tras visitar una interesante exposición en el museo de Múnich Pinakothek der Moderne. Tras las puertas de este museo se escondían un cúmulo de sensaciones y pensamientos que, meses después del viaje, he decidido plasmar en esta entrada, bastante diferente a las que suelo escribir. 

Una de las exposiciones temporales que albergaba (no recuerdo el nombre), mostraba un muro donde se habían incrustado varias pantallas que reflejaban con una cámara subjetiva el día a día en distintas profesiones: 24 horas en la vida de un cocinero, un orfebre, un carpintero, un (trabajo de oficina que yo interpreté como traductor), un ascensorista y una madre.

Abajo a la izquierda, el "traductor"

Me quedé un buen rato mirando y escuchando las pantallas. Casi todas reflejaban un ritmo frenético, sobre todo las del cocinero y la madre. No me hizo falta mucho tiempo para percatarme de lo estática que era la pantalla del "traductor": el único movimiento que se veía eran los cambios de pantalla y los dedos tecleando. A su alrededor, silencio. Solo las teclas de su "piano"

Solo entonces, con ese contraste tan obvio respecto a las demás profesiones, me di realmente cuenta de lo peligrosamente acostumbrados que estamos a pasarnos horas y horas inmersos en un silencioso océano de herramientas y recursos que solo están en movimiento en nuestra mente. Nos pasamos la vida, literalmente, sentados frente a una pantalla en un estado traduhipnótico que a menudo nos impide dedicar tiempo a estirar el cuerpo y la mente.

Todos hemos leído hasta la saciedad aquello de la ergonomía del traductor y que debemos hacer ejercicio aunque no tengamos tiempo, pero a veces olvidamos que no es una opción, sino un deber que hemos de cumplir por el bien de nuestro cuerpo y nuestra mente. Hace unos días compartió Lourdes Yagüe en Hello Translator este vídeo donde se habla de las consecuencias de no levantarse un poco de la silla de vez en cuando. Y en este otro (que me encantó), se explican de forma interactiva los malos hábitos posturales y cómo arreglarlos. 

Sin embargo, rara vez reparamos en que la parte mental, lo que comúnmente se llama "desconectar", es igual de importante. Muchas veces uno prefiere seguir trabajando "porque así le da un tironcillo más a la traducción" o, sencillamente, porque le parece perder el tiempo todo lo que implique levantarse de la silla. Sin embargo, llega un peligroso punto en que lo encuentra prescindible y, si no presenta molestias físicas (con suerte), piensa que ni siquiera le hace falta. Pero no es cierto.

No sé para vosotros, pero para mí este verano está siendo especialmente duro, en buena parte por los cuarentaitantos que alcanzamos diariamente en julio y también por algunos problemas físicos que me están haciendo reflexionar sobre la importancia de cuidarnos más, saber priorizar y reparar en lo vulnerables que somos, tanto física como mentalmente, cuando nos dejamos absorber por el trabajo. 

En el museo hubo otra exposición que dio el adiós definitivo a mi paz mental: la de las hermanas Brown, que se hicieron una foto anual durante cuarenta años y ahora exponen el resultado por todo el mundo. Ver el paso del tiempo reflejado en sus vidas, sumado a la sedentaria y solitaria sensación que me había quedado en el cuerpo tras ver el muro de las profesiones, ha dado como fruto esta entrada que no tiene otro objetivo que la autorreflexión.

Brown sisters

Como remate, en la tienda de recuerdos acabé encontrando una versión en papel de la maravillosa idea "Future me" que empecé a usar desde hace tres años. Se trata de una serie de sobres donde introducir unas cartas que escribes para ti mismo en el futuro y que solo te permitirás abrir cuando llegue la fecha que tú mismo plasmes en el sobre sellado...



Querida Merche...