domingo, 29 de noviembre de 2015

Pinterest como fuente documental para traducir moda

Llevo varios meses trabajando en el ámbito de la traducción de moda de lujo y pronto me di cuenta de que era una especialización para la que necesitaría documentarme de una manera diferente a lo que conocía hasta el momento. Iba a necesitar imágenes para poder entender de qué estaba hablando, qué aspecto tenían los pliegues, tejidos, texturas, cortes, estilos, diseñadores, etc. que aparecían en mis textos. Me lancé a Google, aunque esta vez a la pestaña Imágenes, y allí me encontré con multitud de enlaces a Pinterest, una red social que apenas uso pero que se ha convertido en mi gran aliada años después de descubrirla. 

Pinterest resulta de gran ayuda como fuente documental y visual, sobre todo para moda, aunque podéis encontrar miles de infografías sobre temas de lo más variado, desde cortes de carne, hasta tipos de donuts pasando por listados de abreviaturas médicas. Uno de los tableros que más me está ayudando para la traducción de moda es el de Enérie, una página especializada en glosarios visuales. A continuación os enseño algunas muestras para que os hagáis una idea.

Tipos de mangas:
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Tipos de zapato:
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Tipos de zapato (II):
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Tipos de faldas:

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Tipos de collares:

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Tipo de escote:
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He querido hacer una captura de su tablero a tamaño mini para que os hagáis una idea de todo lo que podéis encontrar aquí:


La clave está en la opción "Más de" y "Encontrado en" (las he marcado en verde a continuación), porque aunque lo haya compartido X persona, la imagen pertenece a un tablero de una marca o página que probablemente incluya infografías similares:



Además de esta hay otras muchas páginas donde encontraréis glosarios (monolingües, en general, pero también los hay bilingües) que os pueden ser de gran utilidad. Por ejemplo, tipos de bolsos, imágenes y sus definiciones:
Fuente: www.scarves.com

Tipos de punto (bilingüe):

Fuente: www.tejiendoperu.com

Pinterest es una herramienta complementaria a la multitud de imágenes de Google Imágenes, aunque, como no podía ser de otra manera, debemos contrastar la información. No siempre los términos que encontremos se utilizarán en España, pero nos servirán como una buena base para seguir buscando. Por mi parte, recomiendo que creéis vuestros propios glosarios para no tener que buscar una y otra vez lo mismo. Yo desde que empecé a traducir moda he recopilado una buena ristra de términos en un Excel, y recurro directamente a él, ya que el vocabulario de los textos se acaba repitiendo.

Resultados en Google Imágenes al buscar "anatomía de un zapato"

No quería dejar pasar la oportunidad de hablaros de una fuente documental diferente a lo habitual. Si bien ya en su momento hablé del diccionario visual Ikonet, esto es mucho más extenso y variado, sobre todo en el tema de la moda.
¡A buscar!



domingo, 8 de noviembre de 2015

"¿Vivir para traducir o traducir para vivir?" y otras reflexiones tras el #SELM2015

Hacía mucho tiempo que no asistía a un congreso de traducción y el #SELM2015 celebrado en Sevilla hace un par de días, perfectamente organizado y repleto de grandes ponencias, me ha vuelto a inspirar. Esta entrada no es una crónica ni resumen, son reflexiones y conclusiones "de las mías" que han surgido a raíz de asistir a este sarao.

Conclusión 1: Se buscan traductores humildes

Traductor con el CV "ideal"
Me pareció destacable la insistencia en distintas charlas de la importancia de ser humilde. A veces centramos toda la atención en hinchar nuestro currículum de cursos y experiencia y nos olvidamos de que los currículums no son el fin, sino el medio para establecer una relación profesional. Una relación profesional de la que un 50 % está en tus manos una vez que pases la temida criba inicial.

Los ponentes de diferentes empresas y con distintas experiencias insistieron mucho en este requisito que no consta en ninguna oferta de trabajo pero que está presente tácitamente en todas ellas. De nada sirven tus dos másteres o tus tres especializaciones si llegado el momento careces del tacto que tan poco abunda en general en todas las profesiones.

Un iconito sonriente, unas exclamaciones, una muestra de interés por la otra persona... pequeños detalles que allanarán el camino de nuestra futura relación. Pasada la toma de contacto, toca calcular bien los plazos para que no te pille el toro, negociarlos educadamente si no te vienen bien (normalmente tratarás con un intermediario al que se le ha impuesto ese plazo que a ti te viene tan mal), plantear preguntas con mesura y tino, etc. Aunque trabajes solo en casa, recuerda que quien recibe tus correos suele estar en plantilla contestando correos a mansalva y recibiendo proyectos como si no hubiera mañana. Lo que menos querrá encontrarse es una persona que, si bien traduce muy bien, se cree el rey del mambo.

Gestor de proyectos recibiendo proyectos por la mañana
Si traduces bien, probablemente no van a dejar de contar contigo aunque tus formas no sean adecuadas, pero una actitud soberbia o cortante sí te pasará factura cuando tengas un problema, pidas un "favor" o se presenten otro tipo de obstáculos.


Conclusión 2: ¿Vivir para traducir o traducir para vivir?

Fuente original
Esta segunda reflexión nace de una pregunta que Sergio Calvo, uno de los ponentes del SELM, nos hizo a los presentes. "¿Con qué objetivo traduces? ¿Ganar dinero? ¿Ofrecer un servicio? ¿Tener un trabajo?". La respuesta que daba Sergio es "Conseguir un cliente", que aúna las tres opciones anteriores.

Sin embargo, para cuando él dio la respuesta yo ya estaba muy lejos de la sala, ausente porque mi mente se había quedado atrancada en aquellas palabras "Ganar dinero". No era la primera vez que escuchaba una respuesta tan evidente como (para mí) escalofriante. Por un lado, me cuesta imaginar que hago lo que hago por dinero, pero por otro, empiezo a darme cuenta de que lo que comenzó siendo una afición se ha convertido en mi profesión. Me lucro con ello. Y está bien.

Suena fácil, pero me cuesta digerirlo, quizá porque inconscientemente he asociado el trabajar y ganar dinero con "algo que hay que hacer para vivir" y con lo que la mayoría no disfruta (quizá tengan que ver aquellos "Haz lo que quieras, a mí me van a pagar igual" de los funcionarios encargados de nuestra educación que hojeaban el periódico mientras nos hacían copiar toda la lección para que pasara la hora).

Aquel "trabajar para vivir" o "vivir para trabajar" empieza a cobrar más sentido que nunca, pues ahora, cuando por fin tengo en mi mando si aceptar o no un encargo, me doy cuenta de que aquello de "Bueno, tengo dos horas libres, me 'cabe' este proyecto" en realidad debería ser "Tengo dos horas libres para mí, que suficiente me ha costado poder permitírmelas".

He aprendido que no hay que confundir tener tiempo libre con tener hueco para más trabajo. Que estar leyendo o dando un paseo no debe pesarte si encima lo haces tras haber rechazado un encargo que, de haberlo aceptado, habría hecho ascender tu jornada semanal a 70 horas. He pasado varios meses sin poder levantarme prácticamente de la silla por un problema de espalda y a veces he aceptado trabajo porque "total, tengo que estar sentada igualmente". Pero no. No es lo mismo estar sentado trabajando que leyendo. Porque aunque el cuerpo está en la misma postura, la mente no. Y es la mente la que dicta muchos de nuestros males físicos. En conclusión, estoy aprendiendo a darme cuenta de que mi pasión, la traducción, es al mismo tiempo mi forma de sobrevivir y ahora que tengo en mi mano los horarios, debo recordarme que el objetivo de trabajar es tener dinero para vivir.

Fuente original