sábado, 23 de abril de 2016

"Léeme TV", primer programa de divulgación literaria para TV online

Ayer en la Noche de los Libros
Qué mejor que el Día del Libro para hablaros de Léeme TV, el primer programa de divulgación literaria para TV online. Su ideadora, Irene Rodrigo, nos habla del proyecto en esta entrevista.

Irene estudió periodismo y arte dramático en Valencia, una combinación que a mediados de 2015 Irene dio como fruto TeComunicas, su web de formación para comunicadores eficaces a través de la PNL y el autoconocimiento. En las mismas fechas, y junto a Nacho Vergara (dirección artística, ilustración), nació Léeme, un programa cuyos doce episodios (uno al mes) abordan un libro desde una perspectiva desenfadada, cercana y relacionada con la vida cotidiana de las personas: sus problemas, sus experiencias y sus emociones. En el último programa, por ejemplo, el equipo se trasladó a París para hablar de Rayuela. El objetivo es que, tras ver el programa (que es muy dinámico, fresco y ameno), el espectador quiera abrir el libro y sumergirse en el mundo infinito de la lectura.

Sin más dilación, aquí va la entrevista:

P: Léeme es el primer programa de tv online sobre divulgación literaria para el fomento de la lectura. ¿Qué te permite el formato vídeo que no te habría permitido la redacción de un blog?

R: La idea de acercar la lectura a personas que no leen mucho haciéndolo a través de más lectura (un blog) no me parecía muy convincente, porque alguien que no se siente atraído por la literatura no va a querer leer sobre libros. Así que, mezclando ideas e influencias y, sobre todo, dejando madurar la idea, Léeme nació casi de manera natural. Primero pensé en un podcast, pero luego tuve que rendirme a la evidencia y es que ese formato no es muy popular en España… Además, el vídeo es lo que más van a consumir las personas en Internet a partir de ahora y desarrollar una idea en este formato me parecía innovador y muy atractivo.

P: En la web de Léeme TV se indica que el proyecto constará de doce capítulos y... ¡ya vais por la mitad! ¿Por qué doce? ¿Cómo se han elegido los títulos que se abordan?

Pensamos que 12 era un número bastante redondo, porque además abarca justo un año (aunque finalmente será más, porque en verano vamos a hacer parón para descansar un poco). Los títulos fueron escogidos al principio de los principios y siguieron un criterio básicamente de gustos… Tratamos de mezclar nacionalidades, temáticas, niveles de dificultad en la lectura… Pero, posiblemente, si volviéramos a hacer una selección, sería diferente, aunque no por ello mejor.

Ilustración Tristano muere N.º1 (Nacho Vergara)


P: En el diario de lecturas de Léeme hablas de cómo los libros que mencionas se pueden relacionar con la vida de quien lo lea. ¿Crees que, si no se establece un paralelismo entre la historia narrada y la vida del lector, quizá este no se sentiría tan atraído?

Para mí hay una diferencia muy grande entre “informar” y “divulgar”. Cuando informas, hablas de una realidad presuponiendo que quien te escucha ya tiene un contexto, un interés y un nivel de conocimientos similares a los tuyos. Das por supuestas muchas partes del discurso y por eso puedes utilizar un lenguaje más técnico y especializado, sin ejemplos ni paralelismos.

Cuando divulgas, sin embargo, admites la posibilidad de que no todo el mundo comparta tu contexto, tu interés ni tu conocimiento: no es cuestión de tener más o menos de todo eso, sino de que el contexto, los intereses y los conocimientos sean distintos. Así que, para hacerte entender por el máximo número posible de personas, tienes que flexibilizar y contar lo que quieres contar en un lenguaje que todos compartan, desde un contexto lo más amplio posible y estableciendo esas relaciones entre la materia que vas a divulgar y realidades de la vida cotidiana que nos incumban a todos. Para mí, de hecho, divulgar es traducir cualquier materia aparentemente compleja al lenguaje de la vida cotidiana.

P: Los amantes de la música dicen que “ya no se compone como en los viejos tiempos”: ¿crees que ya no se escribe como antes?

R: La verdad es que no leo mucha literatura contemporánea, entendida como literatura publicada en los últimos 10 años, por ejemplo. Intento hacerlo y de vez en cuando sí que me animo con títulos relativamente nuevos, pero acabo volviendo a los clásicos. Siempre pienso que hay tanto por leer… Es imposible saber por dónde empezar y por dónde continuar.

Falta tiempo para leer todo lo bueno que hay en este mundo, pero creo que hay escritores actuales muy interesantes, aunque mi criterio no es de especialista ni de crítica. Puedo coger un libro y saber si me gusta o no con dos o tres páginas que lea de él, y sin embargo no sabría decirte por qué me gusta o por qué no me gusta. Puedo intuirlo y darte alguna razón aproximada, pero soy incapaz de analizarlo a un nivel especializado.



P: ¿Qué opinas de eso de “ahora cualquiera escribe un libro” y qué te despierta?
R: Pienso que debe de haber muchos buenos autores moviéndose muchísimo para publicar buenas obras, pero siendo sistemáticamente ignorados por representantes y editoriales. Como en todo, me da la sensación de que, lamentablemente, lo que ahora vende es lo espectacular, lo morboso y lo facilón. Siempre me he preguntado qué es mejor, si que la gente no lea o que lea libros como ésos. Todavía no sé qué pensar, la verdad. Por otra parte, actualmente todo el mundo puede escribir un libro y autopublicarlo con muy poca inversión, tanto en digital como en papel. Esto permite que muchos buenos autores se den a conocer y creen lazos muy estrechos con su público, que es a la vez su comunidad de mecenazgo.

Creo que el reto que se presenta ahora mismo es el de saber separar el grano de la paja. Estamos sobreinformados y sobreexpuestos a productos y opciones, y a veces es complicado saber dónde está la calidad. Por eso creo que ya no se nos debería enseñar a memorizar, sino a discernir y a seleccionar información.

P: ¿Qué sientes al leer traducciones de obras? ¿Crees que “se pierde algo” al traducirlas? ¿Prefieres, si puedes, leerlas en el idioma original?

R: Nunca he tenido una sensación de “falta” ante una traducción literaria, a no ser que esta fuera mala o anticuada. He leído varios libros en su idioma original, aunque no acostumbro a leer en otras lenguas que no sean las que domino perfectamente (castellano y catalán). Suelo hacerlo cuando estoy en viajes largos en el extranjero y compro libros por el camino. Luego vuelvo con el propósito de mantener lecturas en lengua original, pero la inercia acaba llevándome a leer en mis lenguas maternas. Pero siempre que leo en otros idiomas en los que ha sido escrito el libro en cuestión, pienso que es una gozada y que debería hacerlo más.

P: ¿Alguna vez has dejado de leer un libro por encontrarte con una mala traducción/alguna vez un libro “te ha sonado” a traducción? 

R: Tengo la mala costumbre de acabar todos los libros que empiezo, aunque no me gusten o no esté encontrando adecuada la traducción. Así que no he abandonado libros por estar mal traducidos, lo que quiere decir que he sufrido de principio a fin traducciones horribles.

Recuerdo, por ejemplo, la traducción de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, un libro que tenía muchísimas ganas de leer. Hace un par de años me encontré una edición ridículamente barata en una librería y nada más empezarla entendí la razón del precio. Me lo leí de cabo a rabo y no entendí absolutamente nada (y no exagero). Como si no lo hubiera leído, vaya. No te podría contar de qué va. Poco después me regalaron El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, de la misma editorial, y temblé nada más verlo. Efectivamente, estaba también mal traducido, aunque se entendía mejor que Un mundo feliz. Y hace menos aún me regalaron Demian, de Herman Hesse, de esa misma editorial… y lo tengo sin abrir porque creo que sé lo que me voy a encontrar dentro.

P: ¿Has emprendido (o vas a emprender) más proyectos relacionados con tu afición por la lectura?

R: De momento estamos con Léeme a tope y el programa crece más cada día y alcanza cada vez a más personas. Surgen propuestas y proyectos relacionados con la divulgación literaria, pero todo se andará. Ahora toca disfrutar del proceso y dar lo mejor de nosotros mismos en Léeme para seguir acercando el mundo de la literatura a todo aquel que nos abra sus puertas.

¡Gracias, Irene!

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